miércoles, 7 de abril de 2010

¿Adictos a las NN.TT?


Las Nuevas Tecnologías (de la información y la comunicación) han llegado a nosotros (desde nosotros mismos), engulléndonos desenfrendadamente. Pero realmente nos gusta. Entendiendo "gustar" no como algo placentero, sino más bien referiéndose a ese sentimiento extrañamente nostálgico, que nos sobreviene cada vez que nos planteamos, aunque sólo sea por un momento, -"Hoy voy a pasar sin ellas".
Esta idea tiene más de utopía que de fundamento, y sin escatimar acabará en el cajón con el resto de bombillas rotas que una vez débilmente parpadearon. Estarán con ella, las que tanto solemos decir nosotros, los estudiantes. Tales como: -"Este año empiezo a estudiar desde el primer día", "Hasta que no acabe esto no paso a otra cosa", o la clásica "Mañana me levanto temprano y estudio".
Mi intención, claro está, no es de tacharnos de hipócritas (que más de uno hay, y de dos), sino evidenciar lo cómodos y manejables que podemos llegar a ser los humanos, en general.
Es verdad, tú, lector, precisamente eres el único que no es así en toda la raza, por eso he aquí mis disculpas, no quería herir tus sentimientos.
Para el resto de mortales inteligentes (o al menos eso dicen que somos), hay una realidad aplastante que nos mide por nuestros actos, por lo que día a día demostramos ser: dóciles, orgullosos y caprichosos.
Y todo esto que acabo de decir, viene al caso en cuanto a que, sabiendo que todo aquello que pueda etiquetarse como Nueva Tecnología, ha sido invención nuestra. Desde el más pequeño y sencillo aparato, hasta el más grande y complicado, todos, sin excusa de ninguno, es obra nuestra. Y como a todo inventor, escultor, arquitecto, pintor o artista en su medida, nos une un vínculo extraordinario a nuestras obras. Algo así como un amor de madre (o padre, para el que se ofenda), que nos hace resentirnos si se nos ocurriese desprendernos de aquello que una vez creamos para nuestra mayor comodidad. ¿Yo, con lo bien que vivo, lo cómodo que me resulta leer el periódico en casa, lo barato que me cuesta estar actualizado e informado; voy a abandonar todo eso?
El hombre pecó una vez (la primera) en el Paraíso, y se quedó sin todos los placeres que en él se ofertaban; el hombre del Siglo XXI, a años luz del tímido orgullo que tendría aquel que fuera nuestro antecesor, no se perdonaría volver a cometer el mismo error. Sería como atentar contra el nuevo Paraíso (por así llamarlo) que él mismo ha creado; como desaprovechar su obra.
Sé que todo esto sonará a teoría, a opinión errónea, a relleno desencaminado, pero he intentado apoyarme en lo que nosotros mismos hemos dado a observar a todo el que así lo desee. Estamos enganchados, definitivamente. Enganchados a las nuevas tecnologías. Y ellas no tienen control mental sobre nosotros, que se diga. No tienen capacidad de hipnosis, ni nos sobornan (que aceptaríamos seguro), ni nada de eso. Uno lo piensa y lo encuentra incluso absurdo, el hecho de que el hombre tenga tanto poder de invención, y luego no tenga la fortaleza necesaria para deshacerse de sus inventos. Que un objeto inanimado pueda llegar a tener más "voluntad" que nosotros mismos (y eso que no tienen ninguna).
Somos adictos a las Nuevas Tecnologías, lo queramos o no lo queramos ver.
Querido lector, llámela droga, adicción, o como prefiera, pero reflexione usted y piense:
- ¿Cómo saldremos de ésta?